martes, 23 de abril de 2024

 




Poesía posthumana

 



¿A qué llamo poesía posthumana? Es factible que si nuestra civilización persiste en el tiempo (sin dudas lo creo posible), más allá del ser humano y el transhumano, nos encontremos con una nueva dimensión de humanidad. Para esa posibilidad escribo, buscando un nexo entre nosotros (los carnales) y ellos (amortales). Pensar para una quinta dimensión, desde una dislocación del espacio tiempo, desde la prometedora realidad virtual, las nuevas tecnologías y lo que vendrá. Extrapolar conceptos, viajar lejos de uno mismo y de las limitaciones de la realidad…, soñar, vaticinar y vislumbrar lo posible e imposible.

La poesía posthumana es una manifestación fría y contundente de un mundo que vendrá y que, de una o de otra manera, nos alcanzará. Seremos transformados, como nunca antes y más allá de la ciencia ficción.  Es la vision profética, de dura y cruda evolución, con terminología acorde e imaginación desbordada, lo que compone esta forma de poesía. Habrá quién le guste y quién no. Solo me dejo llevar por un profundo despertar onírico y espero que ustedes lo hagan también.

 

 

 

Neoictiocultura (poesía para el posthumano) 

 

Branquioindividuos del cúmulo globular
que moran dimensiones 
y parasitan galaxias
como certeros y volitivos peces.
Se proyectan
cual jinetes del raid meteórico,
más allá,
de los espasmos lumínicos
de Lensed Star.
Se abstraen, se rebelan
y encorvan el tejido espaciotemporal.
Son entes convulsos
autárquicos, pletóricos. In vitro.
Siempre Ellos y entre Ellos,
nunca nosotros,
su simiente.
Viajan en lapsos y trastocan materia.
Telépatas empoderados que eclosionan en primitivos mares
de satélites grises
o planetoides olvidados,
tan membranosos, aunque notoriamente ahusados.
Hidrodinámicos.
Amortales y clasistas.
Inconmensurables heraldos de la supersimetría, 
erigidos
como únicos y abnegados artesanos de la materia oscura,
(Paramento incognoscible que viste la intimidad del orbe sin fronteras)
proliferan en panspermia incontenible
hasta sepultar
el atavismo de la madre Tierra.

 



H2O    (poesía para el posthumano)

 

2043: la tierra en llamas.

Transhumanos de la puna, con sus cholas a pila,

en desahuciada reyerta.

Larati es una boca en grieta

y Cochabamba estalla entera.

Hay un broker automatizado

arrasando las reservas.

Los glaciares son colonias

de entidades cibernéticas

y lo único que nos muestran es la noticia incierta.

Arrománticos contemplan

en sus pantallas polidimensionales,

beben sake sintetizado

mientras Chile se desintegra.

Ni vestigios de agua fresca.

No hay esteros, no hay represas,

ni siquiera hay en botella.

De charqui es la esperanza

tras la cordillera.

Un chilote abandonado a su suerte seca,

con su garganta desierta,

aúlla, brama y sueña una cascada que fluye,

una ducha de cerveza,

alcantarillas que danzan en su siesta;

mientras, su roboasistenta,

aceita

carcomidos servomecanismos

de su rodilla izquierda.

¿Quieres agua? 

he aquí, la última oferta:

un implante para la intromisión en la conciencia.

La sequía arrecia, la controlan con antenas,

ondas de alta frecuencia que

bisbisean en la ionosfera.

Son flirteos de los amos con sus nubes,

las endiosan y las seducen, 

con utópicas tormentas.

No habrá lluvias, ya no habrá…

Solo un abrazador enrojecido sol

hará tronar la tierra,

hasta que los autopercibidos huesos

entreguen con sumisión

lo que resta de cabeza.

Los megagremios en Venus flotan y ordenan,

son lenticulares sus naves

y electromagnéticas sus fuerzas.



Todo frío (poesía para el posthumano)

 

 

Son, éstos, los tiempos del cibercomportamiento,

fluctuante reinado de los interconectados.

Viajeros sin cuerpo,

desclasados, masificados.

De arrobas o de equis se han arrogado

los desmadrados de Babel,

amasados y sin un estilo claro.

Teclear… como  todo  movimiento;

arritmia de los dedos

para, por, cuando,

hacia el frenesí del golpeteo.

Estar en línea

para la única fila que sola camina,

en el mesmerismo de Fritz Lang.

Digitales sean los nuevos maestros

de los punteros eléctricos,

obsecuentes

y cancerberos del latente momento.

Es piedad de máquinas

que amamantan aquellos,

los enclenques patitiesos en sus ergonómicos asientos.

Pensantes

del momento ínfimo,

destazan sus neuronas

por las redes y sin disensos;

cargan sus traps de enguantados padrenuestros.

Virtual enjambre de empalados en frio,

amalgama de seres sin más argumento

que el del acontecimiento inmediato.

Hay modas a sotavento;

laberinto de cárceles de eventos posteados.

Y son los perros, por miles,

se arrancan sus ojos enfermos,

para no ver al hombre masticar un destino ¿ajeno?

“Neuralink eran los de antes”,

dijo un viejo,

tan antiguo como el ajenjo.

Quizás, en estos tiempos del cibercomportamiento,

otro idiota que leyó: ”El guardián entre el centeno”

fue abducido, con lo puesto,

por aquella Corporación,

sin E-Mail, o remoto nombre,

sin estatus aparente,

ni torres elefantiásicas o servidores al corriente;

sin pasados que la condenen

y ni una mota de prisa,

without  life…,

con un trillón de esmaltados dientes.

 

 

 


Esta sección del Blog, pretende ir a la par de las novedades más destacadas acerca del desarrollo de las IAs. Los escritores deben estar atentos a este cambio disrruptivo de la humanidad, conocer sus pros y contras. Espero que estos reportajes y documentales, cuidadosamente seleccionados, sean de utilidad.

https://www.youtube.com/watch?v=PPMb_rrej5c&t=495s 

lunes, 22 de abril de 2024

 ANTIPOESÍA

Instante de modulación amorosa
Godínez y la condesa
matean amargos bajo el laurel.
Padecen un amor de astrolabio,
de sextante roto.
Cabecean estrellas semánticas
con la polea cervical del deseo
y suspiran.
El olor a puchero es equidistante
al jardín de las tigridias y los rododendros.
Al caracú le importa un pito los misterios de la pasión,
aún así,
ella se descose soplando el tuétano.
Él es respetuoso, en su abandono.
Pasan minutos como soldados al frente
y la raíz que soporta a sus afectados miedos
preferiría escarbar en Ruanda; lo que sea,
un pozo ciego.
Y los cuerpos… los sujetados cuerpos.
Godínez anuda su boca para un abrazo oliva.
Cruje un cartílago; lejos
un plato volador estrella bandadas de loras.
Del cielo, los fusibles, llueven
y varios grises en sudadera tricolor, a la francesa.
La parquedad se agusana y la cuestión amorosa no avanza.
Ella estira sus piernas, maldice las varices eléctricas que la acomplejan.
¿No te ha pasado?
Antes de hacer los deberes, juegan piedra, papel o tijera
y, por ello, las dentaduras postizas descansan, inolvidables, entre macetas.
¡Ahora sí…! Abra cópula de párpados,
pinceladas sarcoline en los roces
y arbitrarios mordiscos,
con carpa.
Eschatological disease
Pis nena
en los ojos, hacia la boca,
en la desenfrenada fronda de las cienes del planeta.
Como mierda verde menta,
pasta negra,
desde el rosado volcán que defeca
eslabones endiosados de boñiga fresca.
Efluvios del advenimiento y
un escapulario manchado ocre.
Pis nena,
para la cara deforme del momento,
de la fuente magnética.
Entrepierna.
Una caricia fuera de rango,
con la fusta manifiesta de tu revés,
a la perra
vieja y obsoleta perra
que desea.
Paroxismo escatológico en la madre selva,
líquida, acida, dorada y tibia.
Los dedos estrujan heces,
escurre el palpitar del minutero beige,
como soliloquio de intestina pátina
sobre el lienzo del sumiso papel
de la carne vieja.
Fiel perra…,
nena.
Total…
A ver si nos corremos,
a pleno vientre convexo,
encima del enjuto eventual colchón
¿aséptico?
Como se corren los zares en colectivo
o los bazares en sus ollas de aluminio;
carreteando los espasmos
hasta el último, impreciso, momento.
Como un torniquete a la herida, comprimidos,
vaporosos y saturninos,
en el entrepiso de los canguros, corridos.
Leche encendida de tibia y peroné, tuya,
mía, del cuadriculado vecino, que mira.
Callejón de gemidos
sin perdones ni careteados avisos.
Por los estremecidos fumados dientes, distorsionados
y amarillos
y los cinco ojos perdidos
en un polvo cobrizo, termonuclear.
A ver si probamos a mi lanzacohetes moderno
en tu culo atornillado de maniquí divertido.
A ver si nos corremos
en el banquillo perimetral del vecindario vencido.
¿Y después?
Pornografía
Desviste, la noche, sus cadáveres inciertos.
El rimel ventral del parpadeo
cuaja en la cúspide morada de una lengua
que destila
ámbar estilográfico
en un escote de huesos.
Solo cuencas abisales
contemplan
el descosido dobladillo del instante.
Y nosotros, cabalmente muertos,
rozamos dedos,
umbríos, asimétricos y ennegrecidos dedos,
bajo el redil del blanco manto,
deslumbrados por el pulsar de las ánimas fluorescentes.
Entumecidos de cielorraso
nos amamos
como perros abotonados,
sin botones, ni perros o jalones desesperados;
tiesos y
en la henchida curva de los gusanos.
Fantaseamos besos de escamados labios,
eléctricos estremecimientos
en formol,
como sacrosantos payasos
del itinerante circo de plumbago azul
que envuelto en llamas
nos abrazó.
Extraña métrica senegalesa
Pi jas de mor ci ll osa he ren cia
man ci llan cu los chic lo sos
sin una piz ca de caute la.
Le chu das ne gras pan a ceas
de las con fesas
ball enas viejas, agu antan tercas
va ras ere c tas
ha sta la me ta de sus putas p eras.
Son ambi ciosas las re carneras
y se ahue can sin la más métrica
que sus vul vas chuzas
por mil ch oca das
y por tre s pe l o s tan asimétric as.
Será d eun di os e sta cho ta BESTIA
senegalesa.
Eco, praliné, díscolo
Praliné encaja eco,
dislate en tres por cuatro a sotavento
y ñoño en vez par serpentina
pez.
Carlomagnos en carmín macetón
diversifican ostensible latitud del díscolo yunque
y su palúdica luctuosa grulla
de acetileno del lux.
Haz casi candil homomelífugo
en clave de do,
veintinueve pies a la izquierda
sobreseído de promiscua aunque tos
branquial q.
El dromedario u ve doble politeísta del forúnculo aquel sí;
troquelar esperma de simio liso,
con asterisco derrape
¡ni hablemos!
Mil cuatrocientos siete y x pulgada rosa
glu, puf, ventrílocuo ñam,
atchung mamma.
Lo siento, listo, ante creo…
eventuales yo.