ANTIPOESÍA
"Nunca subestimen al lector, merece lo mejor de nosotros"
lunes, 22 de abril de 2024
martes, 16 de abril de 2024
Antipoesía
Antipoesía,
una forma molesta, embarazosa y, sin compás, de recombinar palabras; la
migración del buen gusto a ciertos estadios trágicos, turbios. En definitiva,
un giro de último momento por la cerrada curva de la creatividad.
Proclamo
a la antipoesía en esta mañana apagada de picoteados nísperos y laurel sofocado.
La veo deambular, desnuda y aterida, sobre el musgo; profundamente vagabunda
por el patio del absurdo.
La
antipoesía, un objeto confuso para adorar desde los pasillos de la locura;
polvo que arrojar al vendaval en el remolino del tiempo. Una epidural
descuidada al tuétano del alma.
Antipoesía…
Al
leer, tápense los ojos.
Luces del túnel
Luz
blanca en la explanada
subterránea.
Ecos
a la distancia amagan
y
un fantasma reaparece de azulejo
surcado
por irremediables dedos con caca.
Por
diarios, entronizada, te hallo
sobre
una banca poco convexa,
nada
lisa, abollada.
Escupo
en tu laxa oreja,
fuente
de plegadas parábolas,
malditos
versos de un poeta entristecido
y
aún más maldito.
Y
solo pedos, ¡rajá de acá!, tú me contestas.
El
tren marchito, esta vez, no tarda;
como
una máquina de mazapán
abre
su boca ,
escupe
moscas del subterfugio y otras endebles cosas mojadas.
Voy
al agujero,
quedas
atrás, enrollada,
hecha
un ovillo de festichola parda;
arrepentida,
quizás, y meada…,
estrafalaria.
Concierto en Caterpillar
Darío
ronca
topadoras
por la avenida.
Su
panza abandonó la brisa
y
su risa, por completo, desencaja.
Se
rasca orejas y el mordaz ombligo
y
es el manchado espejo
que
lo detesta en las mañanas.
Él
se mira con franca justeza
a
ver, si acaso, ¡despierta!
Ronca
Darío
hipopótamos
ralos estreñidos
y
aguarda por aquel sueño, en vano,
de
adelfinadas y ufanadas gacelas
tuertas,
que
corren elípticas por la sabana,
y
las frescas noches de estrepitosas fresas.
Darío
ronca
latrocinios
de blindados tanques en su siesta;
taxativas,
sus entrañas, le molestan.
Su
panza abandonó la brisa
y
es la camisa que ya no prende
en
el paralelo que más le sorprende
de
su absurda y abnegada barriga.
Ronca
Darío
monolíticos
cencerros en la misa,
y
judíos, al remate, en Caterpillar.
Misterio
Que
me perdone Juan XXIII
y
descanse, eterna, su aura;
pero
es la amarga conciencia
que
abre las puertas del karma.
El
miriñaque del cielo, a la sotana, sostuvo,
si
acaso el incubo, repartidor “de la leche”,
profanó
las eclesiásticas telas doradas
con
la mancha viscosa de la infernal legionaria,
en
el devenir de las apócrifas páginas
leídas,
boca abajo, en las iglesias paganas
y
en cenizas de episcopal ausencia
la
fumata negra se ha engullido al Papa.
Quién
logre entender, que mande una carta,
siempre
hay un listillo revelador de misterios,
para
sus ojos de búho y cabeza plana
será,
esta poronga, una veritas papa.
Pura vida
En
la cuna de la demencia
mora
un bebé demacrado,
perdido
en recortes de diarios,
en
alfileres de gancho y masilla.
Sus
manos, con precintos, sujetas;
torcida,
su boca, una tabla.
Aterciopeladas
ratas darán cuenta
de
la carne almidonada de blanca
a
morada de frió y marchita.
Ataúdes
a medida, ¡quién quisiera!
para
una muerte de alabastro tan pequeña;
tanto
que
no deja, su alma, a la osamenta.
Un
despiece de rosarios en la seda,
varios
cirios encendidos desvelados,
otros
rezos, otras cruces dadas vuelta,
alguna
daga que ansiaba ser afilada
y
se ha usado
como
se usa, mal, la baba negra.
En
la cuna de tal corrugada locura,
la
paloma, en su desplume, descansa
bien
sumida en la noche de las noches,
de
procaces maxilares en penumbras
y
de efímeras hornallas asfixiadas.
El toque
El
tormento es tu caricia aceitosa,
deja
marcas de una pena a la rastra,
surcos
rancios en mi espalda surcada,
crudos
lirios, la dermis, demuestra.
¡Qué
me tocas y no me tocas, me desgarras!
Son
anclas tus lacerantes uñas,
ancladas
en las encarnadas huellas.
Será
una canica de pizarra partida,
o
será agrio tazón de avena;
será
leche de madre yerma,
quizá
la cáscara de una larga condena,
mas
nuca seré, yo, por tus manos malsanas,
hurtados
jirones de voluntades necias.
Perfidia
paren tus ojos ambiguos,
llenos
de tiras expoliadas mías,
en
el plano obtuso de la concupiscencia,
en
el sumun de la tiranía.
Son
insidia tus dedos de brea
y
caminan,
sarmentosos
caminan,
por
los valles velludos, caminan;
poseen
lo que arrancan,
y
segregan.
Caníbales al pasto
Corten
y coman los trozos,
cenen
a panza repleta
que
mi carne les sacie el espanto,
sufrida
hambreada jauría.
Han
visto, les dejo mis partes
tan
limpias como blanca vajilla;
mastiquen
los muslos, de apoco,
ahonden
hasta cansar la barbilla.
Es
suyo mi cuerpo agotado,
abandono
del destino a las bestias,
la
tundra no ha dejado comida
y
surgen, las horas, desiertas.
Coman
de mí, ya parto,
caliente
esta sangre los baña
y,
en caso, que comieren mis hijos,
¡se
ahoguen, bien, con mi picha longeva!
¡Qué mierda de porqueriza!
Qué
puerquito eres,
un
puerquito.
Olfateas
escasas tetas,
recién
asomadas;
bacalaas carnes sonrosadas.
Desde
penumbras apesadumbradas
sórdidos,
tus ojos, contemplan
el
promontorio meloso de la zanjada.
Puerquito
narigudo,
eso
eres, puerquito,
como
el deslizado amigo del rayado Winnie Pooh.
A
los saltos por la selva edificada
tu
puerca pezuña avanza;
de
dulces y paletas, el chanchito, se arma.
En
sus cartucheras
mil
otros dientes guarda,
por
si entre las puercas sombras
sus
dentelladas fallan.
Ominoso poema
Lorna
sujeta sujetos sujetados de ira,
en
Babilonia Editorial.
Nevermind.
Del
pistacho zepeliano, ni fu ni fa…,
los pitufos, menos.
Sam
ha dejado de tocar otra por los ruidos molestos.
Estreptococos en botella de las tres y cuarto
y
una media rasgada de lycra.
Presumido,
El Sacacorcho y su centro, bien echado, de dolmen.
ETA
me vuela el mate.
No sé, ¿y vos?
DEPENDENCIA
DE SERVICIO, SOLO PERSONAL AUTORIZADO.
Sinónimo
ultradimensional de parafina: Archaeopteryx, europio (EU), dodecaedro,
comechingón, en ciernes; Ziplocs; Bonanza, la serie.
Poetas
eran los de antes,
ahora
son meros kamikazes de la perestroika.
Licuefacción.
End.
Papanicolaou
Fornicar
entre corchetes,
desde
un estornudo de cadera apolillada
hasta
el piélago del otro,
no
es coger.
Menos
que menos, echar un polvo xanadú
por
la vertiente plana del ojo.
“Arde
la entraña…” expresó Matilde, en el intersticio
de
un papanicolau de colibríes homicidas;
punto
y aparte, gozó.
No
se la puede poner por poner, vos lo sabés…
A
caballo, se acaba rápido, más si va sentada Madonna en shorts
y
es ignominia no presenciar la cosa.
Total,
culea el gordo, entre asteriscos mañosos y comillas españolas,
como
un guasón huracanado o un coya sin su llama.
En
tobogán de ambarinas luces se hace el amor;
suspiro
de montaña empinada,
aleteo
del femoral contraído, demiurgo del tácito encuentro,
amatista
a horcajadas del alma.
Para
follar es bueno el Euro y el Scania doble cabina,
(en
teoría).
La
mamma no se clava, ni en la cruz de Caravaca,
ni
siquiera es factible espiarla por la hendija de la galaxia,
dicho
sea de paso, ¡qué macana!,
deshago
la paja: a, j, a, p.
La vida es una mamada
Chupa
el Triángulo de las Bermudas
galeones
cojudos y avionetas bien piloteadas.
Chupan
los milicos en autos verdes; verde oscuro aceituna
y
a la hora trotskista que sea.
La
Paola chupa, entre el fresno tupido y el sauce que llora desencuentros;
despacio
chupa,
al
desliz de la gaza lengua en la noche.
Chupa,
con sigilo isleño, el chupacabras vertiginoso
y
hace fina cadera en las fintas de la escapada gallinácea, chupa.
El
de la barra, solitario e índigo tulipán, chupa
tequila
volcánico del golfo de México,
a
esponjosa boca y suerte echada,
lo
hace.
Chupan
los ovnis, con rayos tractores y artilugios a la moda;
después
de Dwight Eisenhower, los “almendrados”
todo
lo chupan.
Y
me chupa uno si tu mujer no la…; ella sabrá, después de todo.
Una
hipérbole de tristeza es cuando el cajero chupa
los
billetes magros de tu sorbida realidad.
Peor
aún,
el
agujero negro también chupa y como chupa
esa
bocacalle de destellante negrura a la misma buhardilla del gueto sideral.
No
crees, acaso, que
¡toda
la vida turra es una apoteósica mamada!
Supermercado chino
Ya
no compro en los chinos:
manteca,
dulce de higo, destapa cañerías,
bombas
de humo, batatas o atún desmenuzado.
Ni
siquiera, repasadores purpúreos anaranjados,
fósforos
Patito, escarbadientes (los de plástico duro),
pate
de foie, turrón del año pasado, sandalias baratas,
detergente
Camello para ropa fina,
un
bidón de lavandina, jamón cocido,
ni
hamburguesas de a dos.
Tampoco
aceitunas descarozadas…, no.
Bolsas
de agua caliente, paltas chilenas o disfraces de Optimus Prime;
ni
modo.
¡Esta
todo condenadamente caro!
Amarillos
desteñidos, se avivaron.
Mañana
migro al coreano.
lunes, 29 de enero de 2024
Panóptica efectividad (Poesía para el posthumano)
Artilugios de las
megaciudades
de adormilada carne
como de grafeno
se mueven sin
cotilleos,
se ausentan,
en el pulido
equilibrio de los metamateriales.
Tan ajenos a Dios,
como adictos al
código de barras,
se revuelven por las
aceras en panóptica existencia
e interconectan su eclética
naturaleza.
Chocan y sus
existencias aglomeran,
diversifican
funciones, aceleran. No sueñan.
Como haces que
por electroimanes se
afectan,
posponen la
cibercabeza
doblegados,
y reflectan
una estoica
condescendencia al sistema.
La individualidad
cae por la vertiente digital
en el ostracismo de las ideas
y su mera
obsolescencia.
Se elevan las
corporaciones metalizadas
que arañan
antroponubes
en el planeta de la
postpandemia,
Las fábricas ya no
duermen,
los vehículos flotan
vertiginosos y jamás se estrellan.
El neón, se actualizó
a insidiosos Leds,
tornó a la noche
fatalmente eléctrica.
Petabytes de
inteligencias artificiales
ordenan, absuelven,
condenan.
Hipérbaton del guante
cruel de una neoexistencia:
“era a su esencia el
humano,
como la máquina, a su
fría fortaleza.”
Por las equinas
difusas,
donde ciertas cámaras
no observan,
recita un
nanotecnológico versículo
el ciborgprofeta,
la directiva de la jornada
es: compartir paquetes de fe
e incrementar la
producción en cadena.
La escritora Abril Camino nos
cuenta lo que sintió al leer el libro “Mientras escribo” del maestro del
horror. Le agradezco por la buena reseña y recomiendo a los colegas escritores
leer esta auténtica obra. De la misma manera que King, realicé modestas
publicaciones en mis comienzos como
escritor. Al leer este libro recordé esos momentos llenos de emoción.
Mientras escribo es una obra a medio camino
entre la autobiografía y el manual de escritura. Y eso es precisamente lo
que le da el punto genial. Descubrir de primera mano los entresijos de la
carrera de uno de los escritores más exitosos de los últimos tiempos, ver que
él también empezó escribiendo en una mesa plegable y ahora vende millones de
copias de sus libros, conocer sus fracasos, sus dudas y sus rechazos...
Joder, como mínimo es un subidón de autoestima y motivación.
En Mientras escribo hay un poco de todo: hay autobiografía,
personal y profesional; hay consejos puramente prácticos sobre estilo (aunque
estos, por desgracia, quedan un poquito diluidos en la traducción porque,
lógicamente, el inglés y el español no tienen las mismas características
lingüísticas); hay pistas sobre cómo construir personajes, tramas...;
hay información sobre cómo publicar, cómo enfrentarse a los
editores, a los agentes, etc. En serio, habla de todo. DE-TO-DO. Y
en pocas páginas, además.
Os voy a dejar con algunos entrecomillados del libro, porque podría
contaros lo que dice Stephen King, pero me parece más práctico que él mismo lo
diga. Pero, antes, un dato: me compré este libro a principios de octubre
en ebook. Me lo llevé de viaje. Lo leí DOS VECES en un
viaje de cinco días. Subrayé un millón de párrafos. Me lo compré en papel
al volver a casa. Lo volví a leer. Lo subrayé también en papel. Os lo
juro: solo me falta casarme con él. Con Stephen King no, con el libro.
De verdad, no os lo puedo recomendar más.
Sobre la importancia de leer y escribir en nuestra formación como
escritores
«Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y
escribir mucho. No conozco ninguna manera de saltárselas».
«Leyendo prosa mala es como se aprende de manera más clara a evitar ciertas
cosas».
«¿Me dejas que te sea franco? Si no tienes tiempo de leer es que tampoco
tienes tiempo (ni herramientas) para escribir. Así de sencillo».
«La tele es lo que menos falta le hace a un aspirante a escritor».
«Cuando descubres que estás dotado para algo, lo haces (sea lo que sea)
hasta que te sangran los dedos o tienes los ojos a punto de caerse de las
órbitas».
Sobre el entorno adecuado para escribir
«Todos los escritores hemos pensado en algún momento: ¡Si tuviera
un buen entorno para escribir, con gente que me entendiera, seguro que estaría
escribiendo mi obra maestra!. La verdad es que he descubierto que las
interrupciones y distracciones en la rutina diaria apenas perjudican a la
confección de una obra, y hasta es posible que en algunos aspectos la
beneficien».
Sobre la productividad de un escritor
«Siempre que pienso en escritores que solo han escrito una o dos novelas en
su carrera, pienso... ¿cuánto tardaron en escribir los libros que sí han
escrito y a qué dedicaban el resto del tiempo? ¿A organizar mercadillos en la
parroquia? Me acusarán de impertinente, y no lo niego, pero también lo pregunto
por sincera curiosidad. Si Dios te ha regalado una facultad, ¿por qué no vas a
ejercerla, por Dios?».
«La primera redacción de un libro (aunque sea largo) no debería ocupar más
de tres meses».
Sobre el proceso de corrección de una novela
«El corrector siempre tiene razón».
(Gracias, Stephen. Ya solo por esta frase... te amo).
«El tiempo de descanso que le concedas al libro (como cuando amasan el pan,
lo dejan reposar y vuelven a amasarlo) depende exclusivamente de ti, pero
considero que no debería bajar de seis semanas».
«Una fórmula que no suele fallar es: 2º versión = 1ª versión - 10%. Si la
primera versión de una novela tiene 350.000 palabras, me desviviré por redactar
una segunda versión de como máximo 315.000. El efecto de una poda sensata es
inmediato y, a menudo, asombroso».
Sobre la búsqueda de la inspiración
«Cuando se sufre un atasco imaginativo, el aburrimiento puede ser muy
aconsejable».
(De esto ya hablé yo en mi entrada sobre lugares donde buscar inspiración, amigo Stephen).
Sobre el estilo de un escritor
«Poner al vocabulario de tiros largos, buscando palabras complicadas por
vergüenza de usar las normales, es de lo peor que se le puede hacer al estilo.
Es como ponerle un vestido de noche a un animal doméstico [...]. No es que
quiera fomentar el uso de palabrotas, pero sí el lenguaje directo y cotidiano.
Recuerda que la primera regla del vocabulario es usar la primera palabra que se
te haya ocurrido siempre y cuando sea adecuada y dé vida a la frase».
«A la Legión de la Decencia no le gustará la palabra 'cagar', y puede que a
ti tampoco mucho, pero hay veces en que no hay otra salida. Nunca se ha visto a
un niño que vaya corriendo a ver a su madre y le diga que su hermana pequeña
acaba de 'defecar' en la bañera [...]. Pensando en la Legión de la Decencia,
escribes '¡caray!' en vez de '¡joder!', pero infringes así el contrato tácito
que hay entre el lector y el escritor: la promesa de que expresarás verazmente
los actos y palabras de tus semejantes por el canal de una historia
inventada».
(Dedicado con todo mi amor a mi particular Legión de la Decencia, que creen
que puedo escribir una novela erótica sin que mis protagonistas se rocen
siquiera).
«El lenguaje no está obligado a llevar permanentemente corbata y zapatos de
cordones. El objetivo de la narrativa no es la corrección gramatical, sino
poner cómodo al lector, contar una historia».
«Desmárcate de la maldita voz pasiva».
(Esto es más válido en inglés, evidentemente; en español no se comete tanto
este error, pero no está de más quedarnos con el dato).
«Desconfía del adverbio».
«La mejor manera de atribuir diálogos es dijo».
«La descripción convierte al lector en partícipe sensorial de la historia.
A describir se aprende, que es una de las principales razones de que solo
puedas hacerlo bien si lees y escribes mucho».
«Una de las reglas cardinales de la buena narrativa es no contar nada que
se pueda mostrar».
Sobre los géneros buenos y malos de la
literatura y la superioridad intelectual de la crítica
«Me he pasado muchos años (creo que demasiados) avergonzándome de lo que
escribía. Me parece que hasta los cuarenta no entendí que casi todos los
escritores de novelas, cuentos o poesía de quienes se ha publicado siquiera una
línea han sufrido alguna u otra acusación de estar derrochando el talento que
les ha regalado Dios. Cuando una persona escribe, siempre hay otra con ganas de
infundirle mala conciencia».
(Dedicado con especial cariño a todos los que piensan que, si
escribimos romántica, es porque no nos da el cerebro para más).
«Si te gustan las novelas románticas, es normalísimo que quieras escribir
alguna. No tiene nada de malo practicar esos géneros. En mi opinión, lo que
sería una pena es renegar de lo que conoces y te gusta a favor de otras cosas
solo porque te parece que impresionarás más a los amigos, la familia y los
demás escritores que conoces».
«La crítica literaria, en gran medida, solo sirve para reforzar un sistema
de castas igual de antiguo que el esnobismo intelectual que lo ha alimentado
[...]. Los críticos y especialistas siempre han recelado del éxito popular».
Sobre nuestro juicio sobre nuestra propia novela y la motivación para
continuar
«Aprendí a darme cuenta de que es mala idea dejar algo a medias solo porque
presente dificultades emocionales o imaginativas. A veces hay que seguir aunque
no haya ganas. A veces se tiene la impresión de estar acumulando mierda, pero
al final sale algo bueno».
Sobre la visión romántica de la profesión de escribir, las drogas y la
superioridad intelectual de los propios escritores
«La idea de que la creación y las sustancias psicotrópicas vayan de la mano
es uno de los grandes mitos de nuestra época, tanto a nivel intelectual como de
cultura popular [...]. A la hora de vomitar en la cuneta, nos parecemos todos
bastante».
«La vida no está al servicio del arte, sino al revés».
Sobre las expectativas realistas cuando nos evaluamos como escritores y la
importancia de la formación
«Aunque tenga unas ganas infinitas de dar ánimos a cualquier persona que
intente escribir en serio por primera vez, mentiría si dijera que no hay
escritores malos».
«Si bien es imposible convertir a un mal escritor en un escritor decente, e
igual de imposible convertir a un buen escritor en un fenómeno... trabajando
duro, poniendo empeño y recibiendo la ayuda oportuna, sí es posible convertir a
un escritor aceptable, pero nada más, en un buen escritor».
Sobre LO BONITO de ser escritor
«Estoy enamorado de mi profesión, y quiero que también te enamores tú».
«Escribir, y disfrutar con ello, ha garantizado la estabilidad de mi salud
y mi vida familiar».
«Puede que escribir sirviera para pagar la hipoteca y los estudios de los
niños, pero eso era aparte. Yo he escrito porque me hacía vibrar. Por el simple
gozo de hacerlo. Y el que disfruta puede pasarse la vida escribiendo. Ha habido
momentos de mi vida en que escribir ha sido como un pequeño acto de fe, como
escupirle a la cara a la desesperación».
«Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni
hacer amistades. En último término, se trata de enriquecer las vidas de las
personas que leen lo que haces».
Podéis reíros de mí todo lo que queráis, pero creo que uno de los motivos
por los que este libro me ha impactado tanto es que coincido con el 99% de lo
que he leído. Y qué queréis que os diga... A mí me da subidón pensar eso
de «hostia, coincido con Stephen King en todo, igual no estoy haciendo
las cosas tan mal». Luego ya, recuerdo que no coincido en todo...
nuestras cuentas corrientes estoy casi segura al cien por cien de que se
parecen bastante poco. Y me deprimo y tal, pero... me estoy desviando del tema.
No os doy más el coñazo. Compradla, leedla y comentádmela, please.
Creo que no os arrepentiréis.Principio del formulario
Final del
formulario
·
-
Luz de luna Bañada en sudor plateado, la mujer que ha fornicado, camina por los pasillos desnuda. Desea, en los brazos d...
-
Arte de regar con lágrimas Temprano, cada mañana, riega sus gazanias. Desde el alma las riega con lluvia de amargas lágrim...

